A menudo, nos hacemos esta pregunta cuando sentimos que algo no va bien, pero no estamos seguros de si realmente necesitamos ayuda.

Quizá te surjan pensamientos como: “Esto no es tan grave” “Yo puedo solo/A”, “mejor no quiero molestar al resto con mis cosas”.

Es importante que sepas que no necesitas estar en una situación extrema para acudir a terapia.

Empecemos primero por saber qué es la terapia psicológica…

La terapia no es solo para quienes tienen un diagnóstico clínico como ansiedad o depresión. También, es un espacio ara conocerte mejor, mejorar tus relaciones, tomar decisiones importantes o aprender a manejar el estrés y las emociones.

Es un lugar seguro, sin juicios, donde puedes expresar lo que sientes y encontrar herramientas para avanzar.

Hay ciertas señales que indican que podrías beneficiarte de venir a sesión:

  • Te sientes abrumado/a por tus emociones: si la tristeza, la ansiedad o la irritabilidad están más presentes de lo que te gustaría, interfiriendo en tu día a día.
  • Tus pensamientos no te dejan en paz: te cuesta desconectar de preocupaciones o tienes pensamientos negativos recurrentes.
  • Tu cuerpo habla por ti: dolores de cabeza, tensión muscular o problemas para dormir a menudo son señales que tu mente necesita atención.
  • Te cuesta relacionarte con los demás: si hay conflictos frecuentes con tu pareja, familia o amigos, o si sientes que no logras conectar con los demás.
  • Te enfrentas a un cambio importante: una ruptura, un nuevo trabajo, la pérdida de un ser querido… a veces, la vida cambia y nos sentimos perdidos.

¿Y si me da miedo venir?

Es normal sentir nervios antes de la primera consulta. Muchas personas tienen dudas: “¿y si la psicóloga me juzga?”, “¿y si no se qué decir?”. Aquí quiero que sepas algo: mi prioridad es tu comodidad, que sientas que te escuchan. ESTE NO ES UN ESPACIO DE JUICIO, SINO DE COMPRENSIÓN.

No tienes que tener todo claro ni saber por dónde empezar, de eso nos encargamos juntos.

RECUERDA: PEDIR AYUDA NO ES UN SIGNO DE DEBILIDAD.